rabietas en niños de 6 a 12 años que indican y como tratarlas

Rabietas en niños de 6 a 12 años: por qué aparecen y qué indican

Cuando hablamos de rabietas solemos pensar en niños pequeños tirados en el suelo del supermercado. Pero en consulta vemos otra realidad: rabietas en niños de 6 a 12 años que desconciertan mucho más a las familias

“Ya es mayor para esto”, “no entiendo por qué reacciona así”, “antes no era así” “Si no lo hacía antes, ¿por qué lo hace ahora?” Son frases que escuchamos con frecuencia.

A esta edad, las rabietas no suelen ser iguales que en la primera infancia. No aparecen por no querer ponerse los zapatos. Tienen otro fondo y ser capaces de entenderlo cambia completamente la manera de mirarlas.

¿Por qué se dan rabietas en niños de 6 a 12 años?

Entre los 6 y los 12 años ocurren muchas cosas por dentro. Los niños empiezan a compararse más, a exigirse más, a darse cuenta de lo que otros opinan. 

El colegio gana peso, las amistades se vuelven muy importantes y la autoestima empieza a construirse. 

A veces, lo que vemos como una rabieta es frustración acumulada. O vergüenza. O sensación de injusticia. O miedo a no estar a la altura. 

También puede haber cansancio, presión académica, conflictos con iguales o dificultades que no siempre expresan con claridad. La emoción se acumula… y estalla.

Y se hace difícil de entender en casa, porque a esta edad ya tienen más capacidad para comunicarse. ¿Por qué se expresan así? Hay algo muy importante que tener en cuenta: que tengan más dotes comunicativas no significa que sepan gestionar lo que sienten.

No es lo mismo una rabieta puntual que un patrón repetido

Que un niño de 8, 9 o 11 años tenga un estallido emocional de vez en cuando no es necesariamente algo de lo que preocuparse. Todos perdemos el control alguna vez

Lo que sí puede ser una invitación a que miremos este tema con más atención es la frecuencia, la intensidad y el impacto en su día a día.

Si las explosiones son muy desproporcionadas, si hay mucha agresividad verbal o física, si después de la rabieta aparece un sentimiento de culpa intenso o si interfieren en la vida familiar y escolar, conviene detenerse a entender qué está ocurriendo.

Las rabietas en niños de 6 a 12 años suelen ser una señal. La pregunta no es cómo hacer que desaparezcan rápido, sino qué están intentando expresar.

¿Qué pueden estar indicando?

En estas edades, una rabieta puede estar hablando de muchas cosas. Pero las más comunes son: 

  • Dificultades para tolerar la frustración 
  • Problemas de autoestima
  • Sensación de no ser comprendido 
  • Exceso de exigencia (propia o externa) 
  • Celos, conflictos con amigos o cambios familiares 
  • Dificultades de atención o de aprendizaje que generan inseguridad 

No siempre hay un solo motivo. A veces es una suma pequeña de cosas que, cuando se juntan, desbordan sus emociones.

Cómo acompañar sin infantilizar

Algo importante: a los 7, 9 o 12 años no necesitan el mismo abordaje que a los 3. No ayuda decir “ya eres mayor para esto”. Tampoco funciona entrar en una lucha de poder.

En estos casos suele ser más útil esperar a que pase el pico emocional y después hablar. Escuchar de verdad. Preguntar qué estaba pasando por dentro cuando explotó. Ayudarle a poner en palabras lo que sintió.

También conviene revisar el nivel de exigencia que está soportando. A veces no necesitan más normas, sino más descanso o más comprensión.

Y, aunque no siempre es cómodo, reconocer que las personas adultas también perdemos el control a veces abre un espacio de humanidad muy necesario.

Cuándo consultar

Si las rabietas son muy frecuentes, muy intensas o van acompañadas de otros cambios emocionales importantes (aislamiento, tristeza persistente, rechazo al colegio, ansiedad marcada)… Puede ser buen momento para consultar con un profesional para comprender qué hay debajo y ofrecer herramientas que les ayuden a regularse mejor.

En Crecer trabajamos con niños y niñas en esta franja de edad, precisamente porque sabemos que esta etapa es muy compleja. Las rabietas en niños de 6 a 12 años no son un retroceso: suelen ser un mensaje. Y cuando se escucha bien ese mensaje, muchas cosas empiezan a cambiar.

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