Niños altamente sensibles (PAS): Qué significa y cómo identificarlos para apoyar su desarrollo emocional
Hay niños que parecen sentirlo todo a un volumen más alto. Se emocionan enseguida, se dan cuenta de detalles que otros no notan o reaccionan con mucho fuerza ante cambios pequeños.
Esta intensidad suele ser desconcertante para las familias, porque no saben si se puede tratar de un problema o no. Pero hoy estamos aquí para tranquilizarte, porque es posible que simplemente se trate de algo que conocemos como alta sensibilidad.
Y por si te lo estás preguntando, no: la alta sensibilidad no es una enfermedad ni un trastorno. En realidad es un rasgo de la personalidad. Comprender que no le pasa nada malo puede hacer una gran diferencia en la forma en que el niño se siente y se relaciona con el entorno.
¿Qué significa ser PAS?
PAS significa “persona altamente sensible”. En la infancia, se manifiesta en forma de niños que procesan con mucha profundidad lo que pasa fuera y lo que sienten dentro.
Puede que tengan una empatía especial, que se emocionen con mucha facilidad o que tiendan a fijarse en pequeños detalles que los demás pasan por alto.
Y cuando se acompaña bien, esta cualidad innata, lejos de ser algo que deba cambiarse es una enorme fortaleza.
Cómo reconocer a un niño con alta sensibilidad
Todos los niños con alta sensibilidad no se comportan igual ni se parecen. Pero sí que comparten algunos rasgos.
Puede que se contagien fácilmente de lo que sienten quienes están a su lado o que tengan la capacidad de emocionarse con mucha facilidad. Es posible también que se sientan incómodos en lugares donde hay mucho ruido, luces intensas o demasiada actividad.
También pueden notar los pequeños cambios en el ambiente y reaccionar con intensidad a ellos. O es posible que sean muy autoexigentes y que necesiten más tiempo que los demás para adaptarse a las novedades.
El hecho de que tu hijo tenga uno o varios de estos rasgos no significa automáticamente que sea PAS. Porque cada infancia es distinta, y estos rasgos pueden ser signo de otras condiciones.
Estrategias para acompañar su desarrollo emocional
Acompañar a un niño altamente sensible no es complicado. Basta con mirar con paciencia y respeto a su personita interior.
Es importante tener en cuenta que no necesita cambiar su forma de ser, sino encontrar un espacio donde su sensibilidad tenga valor.
Lo principal es validar lo que siente. Así que en vez de frases como “no es para tanto”, podemos reconocer su emoción y mostrar cercanía. Y si ya sabemos que le molestan mucho más de lo “normal” los ruidos y las luces intensas, podemos crear ambientes tranquilos con los estímulos reducidos cuando sea posible.
La autoestima juega un papel muy importante en el desarrollo. Reforzar sus puntos fuertes y mostrarle que su sensibilidad es un regalo le dará seguridad.
También puedes proponerle recursos sencillos para que aprenda a calmarse cuando algo le desborde. Algunos pueden ser: respirar despacio, dibujar o usar el juego simbólico.
La sensibilidad como fortaleza
Un niño con alta sensibilidad es mucho más que un niño que llora más o que se desborda cuando hay mucho ruido. También conecta de forma más profunda con quienes le rodean.
Su empatía, su creatividad y su capacidad de observación son cualidades muy valiosas que, si son acompañadas con respeto, se convierten en una gran fortaleza.
En Crecer creemos que la sensibilidad, cuando se entiende y se acompaña bien, se transforma en una herramienta poderosa para la vida. Si crees que tu hijo o hija puede ser PAS y buscas orientación, estamos aquí para ayudarte a acompañarle de la mejor manera.

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