¿Qué podemos esperar ante la llegada de un bebé?
La noticia de la próxima llegada de un nuevo miembro a nuestra familia significa que se aproximan muchos cambios en nuestra vida pero, ¿sabemos realmente qué podemos esperar?
La llegada de l@s hij@s es una responsabilidad que viene acompañada de la ambivalencia entre la satisfacción y el temor a equivocarse. A esto hay que añadir que, en ocasiones, la madre puede vivir como un peso la crianza y la satisfacción de las necesidades del bebé; agotamiento, falta de tiempo para ella misma, sentir que no tiene descanso, falta de colaboración por parte de la pareja… Y lo que a veces ocurre es que nadie nos ha contado qué pasa cuando tenemos un bebé y cómo son.
Así, a l@s recién nacid@s les gusta dormir en el pecho de mamá meciéndose al arrullo de tu corazón. En contra de lo que te digan, no se acostumbran a los brazos: ya nacen acostumbrados. No duermen toda la noche sino que se despiertan a cada rato (para comer, comprobar que estás a su lado y que lo estás cuidando, para tocarte y olerte…). A los bebés no les gusta estar sol@s, no quieren que l@s dejes y, sobre todo, no quieren perderte de vista ni un minuto y no quieren estar quiet@s. Por eso, lloraran para pedirte que te muevas, que l@s mezas, los arrulles, que le cantes y, en cuanto sean capaces, querrán gatear, correr, saltar y llegar a todas partes. Y es que los bebés son curiosos por naturaleza y por eso quieren tocarlo todo, especialmente las cosas que tú más toques: los mandos, teléfonos…
Y es que hay que saber y aceptar que los bebés no son alto-demandantes sino que somos nosotr@s l@s bajo-tolerantes, l@s bajo-pacientes, l@s bajo-disponibles y a l@s que nos cuesta responder con prontitud y con agrado a sus innumerables necesidades. Por tanto, lo quieras o no, así son los bebés; si ya tienes uno lo habrás podido comprobar y, en caso contrario, aquí tienes estas líneas para hacerte una ligera idea de cómo son los bebés.


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